Ubicada en el litoral sur del estado de Río de Janeiro, Angra dos Reis ofrece paisajes únicos, islas de arenas blancas y aguas cristalinas. La ciudad es un refugio perfecto para quienes buscan relajarse o aventurarse en medio de la naturaleza exuberante de la región. Un escenario maravilloso que guarda un tesoro escondido: Ilha Grande, una región de playas que revela además un secreto: la Gruta del Acaiá.
Esta cueva es famosa por el fenómeno natural del encuentro de la luz con el agua, que forma una fluorescencia impresionante. Más que una simple caverna, es un mundo subterráneo de maravillas y misterios, donde se puede observar una de las manifestaciones de la naturaleza más increíbles.
Explorar la Gruta del Acaiá
A unos 8 metros bajo el nivel del mar, una grieta en la roca de la costa deja ingresar el agua del mar a un salón subterráneo que alberga una playa de piedra oculta. La luz del sol que entra a la Gruta del Acaiá se propaga en el agua y crea el fenómeno de la fluorescencia. Cuando está completamente oscuro, se puede ver una niebla verde turquesa con puntos brillantes y parpadeantes como si fueran diamantes.
Para llegar a este paraíso sumergido es necesario explorar la región. En un recorrido que comienza alrededor de las 10 de la mañana, un guía acompaña a los viajeros en un barco hasta el lugar donde inicia el sendero hacia la gruta. El sendero es fácil de caminar, con leves subidas y bajadas; hay que descender por una escalera en medio de las piedras y avanzar arrastrándose por la grieta durante casi 10 metros hasta llegar al interior. La gruta tiene unos 30 metros de ancho y una altura promedio de un metro — conviene quedarse un tiempo para contemplarla, nadar un poco e incluso hacer snorkel.
Consejos
- No usar flash en las fotos: opaca la luz reflejada en el agua y se pierde el efecto fluorescente.
- Llevar ropa liviana y cómoda, traje de baño, repelente y protector solar.
- La gruta es oscura: conviene llevar una linterna.
Descanso y mucha belleza natural
Quien visite Angra dos Reis no debería perderse un paseo en barco para conocer las playas de la región. Se pueden elegir itinerarios ya definidos por las empresas o armar un recorrido propio, conociendo lugares como las Islas Botinas, la Playa del Dentista, la Isla de la Gipoia, la Playa de las Flechas y la Playa de la Piedad.
El punto de partida siempre es la Estación de Santa Luzia. Las Islas Botinas son dos islotes con palmeras en medio de un mar de aguas cristalinas de varios tonos, ideales para bucear y explorar la fauna marina. La Isla de la Gipoia es una joya escondida de ensenadas tranquilas donde están las playas del Dentista, de la Piedad y de las Flechas. La Playa del Dentista combina Mata Atlántica y arena blanca con un mar que va del azul al verde; la Playa de las Flechas es ideal para un almuerzo con mariscos frescos, con un sector preservado donde pueden verse peces y hasta tortugas; y la Playa de la Piedad cierra el recorrido, con su pequeña Iglesita construida en la década de 1960.
Este paseo dura en promedio 7 horas y se puede hacer en cualquier época del año. El clima tropical húmedo de la costa fluminense favorece a Angra dos Reis con un ambiente veraniego todo el año — incluso en julio, el mes más frío, con temperaturas promedio de 20 grados.
Cómo llegar
Angra dos Reis se sitúa prácticamente a mitad de camino entre Río de Janeiro y São Paulo, sobre la ruta BR-101. El acceso aéreo más cercano es el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, a 150 km, o el de São Paulo. El pequeño aeropuerto local de Angra opera solo con vuelos privados y regionales, por lo que llegar por aire implica escala en Río o São Paulo.
Por vía terrestre, la mejor opción es alquilar un transfer (desde autos hasta minibuses). También se puede acceder en velero o lancha, ya que la ciudad está preparada para recibir embarcaciones con todas las comodidades.