Islandia se recorre distinto en invierno. Las horas de luz se reducen a un puñado —el sol sale cerca de las 11:30 a.m. y se oculta entre las 3:30 y 4:00 p.m.— así que cada trayecto hay que planearlo con margen, y las condiciones de la carretera pueden cambiar de un momento a otro. A cambio, esta es la temporada en la que el cielo se abre para las auroras boreales, y los paisajes nevados le dan a la isla una escala todavía más dramática.
Qué ver y hacer
Entre los paisajes más reconocibles del país están la montaña Kirkjufell, el Parque Nacional Thingvellir, el valle de Thjórsárdalur y el lago Mývatn —locaciones que también sirvieron de escenario para series y películas rodadas en Islandia—. La costa sur suma playas de arena negra como Reynisfjara, con sus columnas de basalto, y formaciones volcánicas que no se parecen a nada más en el continente.
Para quienes tienen varios días, vale la pena salir de la ruta principal (Ring Road) y desviarse hacia la península de Snæfellsnes, conocida como "Islandia en miniatura" porque concentra glaciares, playas de arena negra y pueblos de pescadores en un área compacta.
La península de Snæfellsnes y la ruta 54
La ruta 54 conecta la Ring Road con la península de Snæfellsnes y sus paradas más fotografiadas, a un par de horas de Reikiavik. Cerca de Grundarfjörður está el mirador clásico de la montaña Kirkjufell junto a su cascada; siguiendo hacia el oeste, la carretera bordea el Parque Nacional Snæfellsjökull, dominado por el volcán glaciar del mismo nombre —el mismo que Julio Verne eligió como puerta de entrada en su novela "Viaje al centro de la Tierra"—.
El centro de visitantes del parque nacional es una buena parada para entender la geología, la fauna (zorros árticos y visones americanos, entre otros) y la historia de la zona antes de seguir hasta la playa de arena negra de Djúpalónssandur, a la que se llega con una caminata corta desde el parqueadero.
Consejos para manejar en invierno
- Alquilar un carro 4x4 y revisar el estado de las carreteras a diario en road.is antes de salir.
- Llenar el tanque con más frecuencia de la habitual: los pueblos entre estación y estación pueden quedar a más de una hora de distancia.
- Evitar manejar de noche por tramos largos si no se conoce la vía; el hielo y las ráfagas de viento lateral son los principales riesgos.
- Contratar un seguro que cubra daños por grava y viento (una cobertura poco común fuera de Islandia, pero habitual ahí).
- Prestar atención a las señales de temperatura en carretera: el frío se siente más rápido de lo que parece a simple vista.
Cuándo ver auroras boreales
La temporada va de finales de septiembre a principios de abril, con mejores probabilidades entre noviembre y marzo, cuando las noches son más largas. Ninguna app garantiza el espectáculo, pero herramientas como el pronóstico de auroras de la Oficina Meteorológica de Islandia ayudan a cruzar el índice geomagnético (Kp) con la nubosidad de cada zona. Alejarse de la contaminación lumínica de Reikiavik y tener paciencia son, en la práctica, las dos variables que más ayudan.
Datos del país
Islandia no llega a los 400.000 habitantes y tiene una de las densidades poblacionales más bajas del mundo. Encabeza desde hace más de una década el ranking de menor brecha de género del Foro Económico Mundial, y el inglés se habla con fluidez en todo el país, así que el idioma no suele ser un obstáculo para el viajero. La corona islandesa (ISK) hace que el costo de vida resulte alto para el turista latinoamericano, por encima de países como Suecia o Reino Unido, aunque por debajo de Suiza.
Datos prácticos
- Visa: los colombianos no necesitan visa para el espacio Schengen (Islandia incluida), hasta 90 días. Se pide pasaporte vigente, tiquete de regreso, alojamiento y seguro de viaje.
- Cómo llegar: no hay vuelos directos desde Colombia; siempre hay al menos una escala, normalmente en Europa (Madrid, Ámsterdam, Londres) o Estados Unidos, hasta el aeropuerto de Keflavík (KEF).
- Mejor época para auroras: de finales de septiembre a principios de abril, idealmente entre noviembre y marzo.
- Presupuesto (7 días, sin vuelos): entre 900 € (económico) y 2.000 € (cómodo) por persona, según alojamiento y actividades.